2010 Emprendedor

febrero 12, 2010

Los meses de verano parecen marcan una tendencia a emprender · Los clientes recuperan proyectos dormidos · Nuevos emprendimientos ven en la comunicación un valor de cambio · IDEM comienza el año con un nuevo formato, renovado y con novedades.

Proyecto, emprendimiento, objetivo, inversión, desarrollo, campañas, competencia, entre otras, han sido las palabras más utilizadas en reuniones, correos electrónicos y comunicaciones varias en enero y en lo que va de febrero. Los términos son el indicador de un clima emprendedor que contagia.

La comunicación cobra, poco a poco, relevancia como generadora de valor en los proyectos. Los emprendedores están en la búsqueda de la diferencia y el posicionamiento, y empiezan a darle a los servicios integrales en comunicación la importancia que tienen para orquestar y optimizar la inversión en identidad, publicidad y diseño.

Sin embargo, no se trata sólo de saber qué decir, dónde, cuándo y para qué. Los gestores de estos proyectos saben que necesitan además acciones creativas, innovadoras y económicamente viables para alcanzar las metas de diferenciación y posicionamiento deseadas.

Necesitan un trabajo en comunicación que los reconozca, los acompañe y dé respuestas apropiadas a las diferentes instancias de desarrollo de sus emprendimientos.

En este sentido, el 2010 debe ser para todos un año para emprender proyectos, en los cuales la inversión en creatividad e innovación sea la más alta (tenemos que descubrir medios nuevos y maneras sorprendentes de decir); un año en el cual pongamos el acento en la excelencia de la experiencia de nuestro cliente, en relación a nuestros servicios y productos; un 2010 en el cual la interactividad sea amena, permanente y de alta calidad.

Newsletter IDEM en la revista Puerto Negocios

Desde la edición de marzo de 2010, produciremos una nota especial para esta publicación, relacionada a temas de comunicación organizacional.

Pablo Tibalt
Director
Platino Comunicación
www.platinocomunicacion.com.ar
http://tallerchep.wordpress.com


Los procesos en la construcción de valor

diciembre 18, 2009

Diciembre es un mes en el que los proyectos dan más la sensación de llegar a su fin que de continuar. Todos queremos cerrar el año y a veces perdemos de vista que las acciones de comunicación no tienen un claro final, si es que tienen un final. La mayoría de nosotros tiene escasa cultura de valoración del proceso y, en cambio, mucho aprecio por los logros tangibles.

Sin embargo, todo trabajo demanda un “paso a paso” en el que los tiempos son tan fundamentales para organizarlo, como relativos al momento de evaluar resultados.

Por ejemplo, el desarrollo de un folleto sobre un determinado producto o servicio tiene instancias, plazos, intercambio y un entregable: el folleto impreso. Pero, en términos de comunicación, si bien ese pudo ser el final del trabajo presupuestado, las acciones de comunicación comienzan cuando el folleto empieza a circular:

¿Cómo lo repartimos? ¿Lo reciben las personas en las cuales pensamos como destinatarios? ¿Cómo lo recepcionan las personas que lo reciben? ¿Qué genera ese follero en circulación? ¿Cumplimos los objetivos que nos propusimos?

En el universo de los medios digitales (mailings, web site, redes sociales, posicionamiento, entre otros) la ausencia de final de los procesos comunicativos es mucho más clara. Siempre se está en versión Beta. Las instancias, el intercambio, el diálogo, la innovación y los pequeños entregables son cosa de todos los días.

Orientar la mirada y el tiempo a la búsqueda de soluciones

Ocurre también –y muchas veces- que los procesos se ven demorados por circunstancias adversas. Pocas son las organizaciones que incorporan los inconvenientes y construyen a partir de ellos. Se pierde en esta incapacidad lo importante que es darle tiempo a la búsqueda de soluciones, porque es en esa búsqueda en la que aparecen aquellas alternativas que nos permiten diferenciarnos, ya que el proceso en ciencias sociales siempre es un camino particular e irrepetible.

¿Cuánto pueden aportar entonces los procesos de desarrollo de las acciones de comunicación a la generación de valor en nuestros emprendimientos?

Detrás de esta necesidad de ser flexibles con los plazos cuando surgen problemas, y creativos en las soluciones que buscamos para responder las nuevas circunstancias planteadas, se juega siempre la capacidad de una organización de entender el proceso de trabajo como instancia para la generación de valor.

Y no es posible construir valor en una organización que no es capaz de incorporar el proceso como herramienta.

Éste ha sido uno de los aprendizajes más fuertes del año: la ganancia intangible de un período difícil. Por ello, nos parece adecuado compartirla, para que el beneficio sea para todos.

Felices Fiestas y hasta el año que viene…


“Cocodrilo que duerme es cartera”

noviembre 11, 2009

En esta segunda entrega de Newsletter IDEM queremos prender una luz roja, una alerta. La idea en parte es ponernos en sintonía con el Workshop Creatividad e Innovación que se realizará el 28 de noviembre, pero –fundamentalmente- invitarlos a moverse (ya no movilizarse), porque el mundo está en permanente movimiento, porque las ideas aparecen en la acción, porque la creatividad se genera en el cambio y el cambio muchas veces puede ser innovación y todo cambia permanentemente.

Juan tiene 34 años, estudió Ciencias Económicas,  trabaja en la secretaría de Hacienda de la Municipalidad de su ciudad. Todos los días se levanta a las 7 de la mañana. Pasa 9 horas diarias sentado en el mismo escritorio, frente a la misma PC, ve el mismo paisaje burocrático todos los días, las dinámicas de oficina se repiten.

Raquel tiene 45 años, estudió Asistencia Social, trabaja en un colegio profesional, se levanta a las 8 de la mañana y vuelve a su casa a la siesta. Por la tarde, mira las telenovelas y los programas de chimentos.

Marcos tiene 28 años, es diseñador gráfico, se ocupa del diseño editorial del material de apoyo de un centro educativo. Hace 6 años que su espacio de trabajo es el mismo. Las mismas texturas en los escritorios, los mismos colores en las paredes, el mismo Bart Simpson sarcástico sobre el monitor.

Nada más contraproducente para la creatividad y la innovación que la rutina y la quietud.

A media mañana, los martes y los jueves, Juan sale de su oficina para realizar un trámite en un banco. Aunque no lo percibe, de los cinco días de la semana, es en esos dos en los que su entusiasmo por ir a trabajar es mayor. El mal humor y el aburrimiento de la oficina se modifican luego de caminar las ocho cuadras de ida y las ocho cuadras de vuelta entre el banco y la municipalidad.

¿Cuán creativos somos respecto de nuestro trabajo? ¿Cuán creativos somos en y con nuestro espacio de trabajo? ¿Hasta dónde tenemos presente en qué medida las rupturas –grandes o pequeñas- en el cómo hacemos lo que hacemos pueden mejorar el clima laboral, los vínculos con nuestros compañeros y nuestros superiores, nuestra automotivación?

Por supuesto, no se trata de poner la abrochadora en la cocina y que nuestro compañero se pase la mañana buscándola. Ni de cambiar el camino que hacemos todos los días para ir de casa al trabajo y llegar media hora tarde.

Se trata de que los cambios impliquen una mejora, que nos faciliten las cosas, que las hagan más agradables, más compartibles.

Del otro lado, estamos los que debemos ser hacer que otros hagan. En este sentido, la creatividad y la innovación son herramientas de trabajo. ¿Cuánta creatividad ponemos en juego al momento de llevar adelante equipos de trabajo, en el clima y en el espacio laboral? ¿Hasta dónde somos capaces de innovar en las dinámicas de nuestras organizaciones?

Sólo los lunes Raquel tiene ganas de ir a la secretaría del colegio a trabajar. Ese día llega a su oficina una profesional asociada que les da vuelta lo oficina. Trae facturas, se interesa por ella y por sus compañeros, comparte con ellos aspectos de su vida y en cada acción despliega una cuota de humor que los deja a todos contentos y entusiasmados.

Como dice una canción, la creatividad y la innovación son “sólo una cuestión de actitud”, que van más allá de las tareas específicas que debamos desarrollar. Hay actividades que permiten mayor creatividad que otras, pero todos podemos cambiar la manera de hacer lo que hacemos.

Donde nada se modifica, donde nada cambia, es difícil que pueda haber innovación y creatividad. Teniendo siempre en claro el objetivo, los modos y las estrategias pueden ser infinitos y pueden alterarse. Cuando a los planes los altere el contexto, los/nos adaptaremos. Pero también los podemos variar nosotros y, en muchos casos y situaciones, lo mejor es que seamos capaces de hacerlo.

Porque si hay algo contraproducente para nuestros objetivos es que nos encaprichemos con los planes de una vez y para siempre.

¿Cuándo aparecen tus ideas? ¿En qué momentos se te ocurren las soluciones y las alternativas? ¿Cuáles fueron los últimos cambios significativos que has hecho?

Tal vez la creatividad y la innovación sean nada más y nada menos que no conformarse.

Marcos ha decidido cambiar de aire. Desde este miércoles lleva al centro educativo su computadora personal y trabaja en un patio de luz pequeño desde el que puede ver el sol, una santa rita fucsia de botones amarillos y un ciempiés que viaja alrededor de la rejilla. ¡Que Bart Simpson se agobie en la oficina!


¿La araña que teje la red o el bichito atrapado en ella?

octubre 7, 2009

La interactividad, los blogs, los foros, las redes sociales y el hecho de que el cliente “esté” en la PC permanentemente, marcan un antes y un después en la definición de identidad organizacional sobre la que venimos trabajando.

Para algunas organizaciones el trabajo sobre su propia identidad, vinculado a la comunicación, es un tema que no entra en la agenda de preocupaciones ni ocupaciones. Todavía persiste la idea de que Identidad no es un tema, y si lo es, permanece en la esfera de lo exógeno a los emprendimientos.

Sobre esta “negación” volveremos en repetidas oportunidades, y en diferentes entradas trataremos de construir un saber utilitario que nos permita a todos trabajar la identidad de lo que somos y lo que hacemos de manera efectiva en términos comunicacionales.

El punto aquí es encender una luz de alerta, porque la cuestión de la identidad actual pone a las organizaciones frente a desafíos comunicativos mayores. Ya no se trata de definirnos y actuar, se trata de definirnos y actuar permanentemente, y protagonizar un número de acciones cada vez mayor.

El escenario 2.0

Si bien la comunicación es por definición un fenómeno dinámico, las particularidades de los nuevos medios han acelerado los procesos y profundizan la necesidad de abordar el mundo de la interactividad y la viralización de un modo inevitable, sólido e innovador.

Hace 10 años atrás yo podía salir de mis clases de informática en el colegio secundario y decir sin conflictos “la informática no es para mi”. El rumbo de mi vida no se veía afectado por esa declaración ni por mis intenciones. En la actualidad, nadie económicamente activo y en el marco de una economía formal puede pensar en obviar la PC, Internet, el I-Phone y demás herramientas.

A las organizaciones les pasa exactamente lo mismo ¿No será hora de pensar en que la comunicación de nuestra organización, por más chica que sea, ponga un pie en el presente (no ya en el futuro) y se suba al tren bala de la web 2.0, como estrategia para generar valor?

En este contexto la IDENTIDAD de una fundación, de una empresa, de una dependencia del estado, de un personaje público, se vuelve un prisma de infinitas aristas, en el cual sólo la autenticidad, la creatividad y la dedicación pueden pasar con éxito la prueba final: ganarse el favor del público, captar la atención de ese cliente siempre online.

Las organizaciones ya no trabajan sólo con los manipulables medios tradicionales, estamos todos frente a un infinito número de ojos que nos relatan, nos observan, nos describen, nos juzgan, nos demandan y esperan respuestas, nos critican, nos prueban, nos estudian, nos analizan e intercambian opiniones entre ellos, en una telaraña interminable en la que podemos ser la araña que teje la red o el bichito atrapado en ella.

Es probable que ésa sea la única elección posible, y frente a la toma de decisiones aparecen las preguntas:

¿Qué tipo de red vamos a tejer? ¿Con quiénes?¿Cuáles serán sus nodos?¿Qué jerarquizamos en nuestros mensajes y por qué?¿Dónde estarán las fronteras de esa red, si es que las tendrá? ¿De qué calidad y cantidad serán los lazos comunicantes?

¿Cómo responderlas y comenzar a construir nuestra red sin saber con exactitud quiénes somos en términos comunicativos?

Pablo Tibalt | pablo@platinocomunicacion.com.ar
Director
Platino Comunicación
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http://platossf.blogspot.com