La interactividad, los blogs, los foros, las redes sociales y el hecho de que el cliente “esté” en la PC permanentemente, marcan un antes y un después en la definición de identidad organizacional sobre la que venimos trabajando.
Para algunas organizaciones el trabajo sobre su propia identidad, vinculado a la comunicación, es un tema que no entra en la agenda de preocupaciones ni ocupaciones. Todavía persiste la idea de que Identidad no es un tema, y si lo es, permanece en la esfera de lo exógeno a los emprendimientos.
Sobre esta “negación” volveremos en repetidas oportunidades, y en diferentes entradas trataremos de construir un saber utilitario que nos permita a todos trabajar la identidad de lo que somos y lo que hacemos de manera efectiva en términos comunicacionales.
El punto aquí es encender una luz de alerta, porque la cuestión de la identidad actual pone a las organizaciones frente a desafíos comunicativos mayores. Ya no se trata de definirnos y actuar, se trata de definirnos y actuar permanentemente, y protagonizar un número de acciones cada vez mayor.
El escenario 2.0
Si bien la comunicación es por definición un fenómeno dinámico, las particularidades de los nuevos medios han acelerado los procesos y profundizan la necesidad de abordar el mundo de la interactividad y la viralización de un modo inevitable, sólido e innovador.
Hace 10 años atrás yo podía salir de mis clases de informática en el colegio secundario y decir sin conflictos “la informática no es para mi”. El rumbo de mi vida no se veía afectado por esa declaración ni por mis intenciones. En la actualidad, nadie económicamente activo y en el marco de una economía formal puede pensar en obviar la PC, Internet, el I-Phone y demás herramientas.
A las organizaciones les pasa exactamente lo mismo ¿No será hora de pensar en que la comunicación de nuestra organización, por más chica que sea, ponga un pie en el presente (no ya en el futuro) y se suba al tren bala de la web 2.0, como estrategia para generar valor?
En este contexto la IDENTIDAD de una fundación, de una empresa, de una dependencia del estado, de un personaje público, se vuelve un prisma de infinitas aristas, en el cual sólo la autenticidad, la creatividad y la dedicación pueden pasar con éxito la prueba final: ganarse el favor del público, captar la atención de ese cliente siempre online.
Las organizaciones ya no trabajan sólo con los manipulables medios tradicionales, estamos todos frente a un infinito número de ojos que nos relatan, nos observan, nos describen, nos juzgan, nos demandan y esperan respuestas, nos critican, nos prueban, nos estudian, nos analizan e intercambian opiniones entre ellos, en una telaraña interminable en la que podemos ser la araña que teje la red o el bichito atrapado en ella.
Es probable que ésa sea la única elección posible, y frente a la toma de decisiones aparecen las preguntas:
¿Qué tipo de red vamos a tejer? ¿Con quiénes?¿Cuáles serán sus nodos?¿Qué jerarquizamos en nuestros mensajes y por qué?¿Dónde estarán las fronteras de esa red, si es que las tendrá? ¿De qué calidad y cantidad serán los lazos comunicantes?
¿Cómo responderlas y comenzar a construir nuestra red sin saber con exactitud quiénes somos en términos comunicativos?
Pablo Tibalt | pablo@platinocomunicacion.com.ar
Director
Platino Comunicación
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